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La recuperación de tiburones en peligro de extinción depende de la cooperación internacional

El tiburón oceánico de puntas blancas es un pez increíble. En la década de 1960, científicos escribieron que el tiburón oceánico de puntas blancas (Carcharhinus longimanus) “es extraordinariamente abundante, quizás el animal grande más cuantioso —pesando más de 45 kg— en la Tierra”. El famoso explorador Jacques Cousteau lo proclamó “el más peligroso de todos los tiburones”; pero Cousteau también sabía que, al igual que otras especies de tiburones, éste juega un papel esencial en el sostén de ecosistemas oceánicos diversos y saludables.

Desafortunadamente, esta especie se encuentra actualmente en problemas. Décadas de sobrepesca llevaron a una disminución dramática de sus poblaciones en todo el mundo, incluido el Golfo de México, donde algunos estudios estiman que su número se ha desplomado casi un 90%. La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza lo designó en peligro crítico a nivel mundial. En 2018, el gobierno de EU incluyó a la especie como “amenazada” según su ley de especies amenazadas y algunos científicos dicen que su recuperación es “poco probable”.

A esto se suma el cambio climático, pues las temperaturas cambiantes del agua interfieren con varios episodios de su ciclo de vida, como su reproducción, crecimiento y migración. Estos devastadores impactos afectan a todos los mares, perturbando también la disponibilidad de alimento. Afortunadamente, gracias a los esfuerzos de científicos cubanos, mexicanos y estadunidenses, se vislumbra esperanza en el horizonte.

Durante la última década, un equipo de científicos trabajó con pescadores cubanos en el pequeño pueblo de Cojímar, cerca de la costa de La Habana, recopilando datos como parte del esfuerzo para gestionar las pesquerías de tiburón de manera más sostenible. Asombrosamente, año tras año, encontraron la presencia consistente de juveniles de tiburón oceánico de puntas blancas en el área. Esta investigación fue recientemente publicada en la revista científica estadunidense Marine and Coastal Fisheries, ampliando el conocimiento sobre cómo esta especie es capturada de forma incidental en las pesquerías de pequeña escala, junto con otros tiburones oceánicos.

La presencia continua de tiburones en esta área de pesca es una pequeña, pero positiva señal para la especie. El investigador principal cubano, Alexei Ruiz Abierno, del Centro de Investigaciones Marinas de la Universidad de La Habana, dijo que los diversos tamaños de esta especie en la zona sugieren que pueden estar usando el área en múltiples etapas de su vida, posiblemente como hábitat para juveniles o inclusive como área de crianza. Generalmente, los juveniles son los más vulnerables y sus áreas de crianza son desconocidas, por lo que los daños causados por el cambio climático, la degradación de los hábitats marino-costeros y la sobrepesca, pueden dañar gravemente la especie. En general, se conoce muy poco sobre las áreas de crianza de tiburones oceánicos y dicha información solamente se consigue a partir de capturas en pesquerías, por lo que el monitoreo es sumamente importante.

El estudio subraya la importancia de proteger a los tiburones en peligro y gestionar de manera sostenible la pesca de pequeña escala en Cuba. El país cuenta con su Plan de Acción Nacional para Tiburones de 2015 y su Ley de Pesca de 2019, instrumentos vanguardistas en la región, que brindan un marco legal y un mandato basados en ciencia, para monitorear, conservar y recuperar las poblaciones, no sólo de tiburones, sino todas las demás especies en aguas cubanas. Estos son algunos primeros pasos, prometedores y necesarios.

Sin embargo, Cuba no puede hacerlo sola, la recuperación de esta especie altamente migratoria depende en gran medida de la cooperación internacional. La presencia de esta especie frente a la costa norte de Cuba resalta la importancia del Estrecho de Florida como ruta migratoria para depredadores como los tiburones, al cruzar las fronteras internacionales del Golfo de México, el Océano Atlántico y el Mar Caribe. La protección y la recuperación de sus poblaciones en Cuba beneficiará a toda la región. Por lo tanto, una mayor colaboración científica, como la que produjo este estudio, junto con la cooperación entre agencias gubernamentales en Cuba, México y EU, es de vital importancia para aumentar las posibilidades de recuperación de especies amenazadas como el tiburón oceánico de punta blanca.

 

*Directora del programa Océanos Cuba, Environmental Defense Fund

**Profesor e investigador de la Facultad de Ciencias del Mar. Universidad Autónoma de Sinaloa

Fuente: Excélsior

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