Entrevistas

Estructura y vacuna salvan industria avícola: Ricardo Estrada de la Torre

La organización forjada a través de varias décadas por los avicultores de México, reforzada por vacuna mexicana en calidad y cantidad, fue la armadura que salvó de la muerte a la industria avícola, ante el ataque de virus de influenza aviar cepa AH7N3, en junio de 2012.

La epidemia de gripe aviar que durante ocho meses devastó la industria avícola en México, está controlada. La amenaza se aleja y la certificación cada día está más cerca. La industria avícola nacional vive y se fortalece día a día, gracias a la unidad mostrada por los granjeros durante la crisis, unión sustentada por la estructura organizada durante décadas por los avicultores, especialmente en la zona de Los Altos de Jalisco, México. La clave fue la fabricación de la vacuna en tiempo record; ésta fue efectiva y tuvo la capacidad de regresarle la vida a la producción avícola en tan sólo 240 días. La calidad y capacidad de la gente de Los Altos de Jalisco; su tenacidad y coraje para negociar y en su caso exigir que el gobierno actuara de manera rápida y eficaz, complementó el milagro. Así lo manifiesta, de entrada, el presidente de la Unión de Avicultores de Tepatitlán, Jalisco, Ricardo Estrada de la Torre, al acudir Tierra Fértil a la zona donde se descubrió por primera vez el brote de influenza, a fin de conocer el panorama que priva en la zona avícola de Los Altos de Jalisco a año y medio de la tragedia.

Encontramos una sede de los avicultores diferente a la de junio de 2012. La sonrisa regresó a empleados, líderes y productores. El presidente de los granjeros recibe a esta Multimedia con un rostro que denota la satisfacción del deber cumplido. Hoy ya no hay llanto, gritos, ni sombrerazos como era manifiesto aquel fatídico mes. Ahora ya hay huevos suficientes y gallinas sanas. Y aunque muy viejas, muchas de las otrora pollas, todavía revolotean en las granjas de Cuquío y Tepatitlán. Hoy la vida es diferente en la zona avícola de Jalisco. Hay movimiento de productos gallináceos por doquier. En tiempos normales la avicultura en el estado de Jalisco produce el 55% del huevo que consume México y hoy ya trabaja al 95% de su capacidad.

La industria avícola, dice Ricardo Estrada, lloró literalmente sangre, derramó sudor y empapó de lágrimas sus pollas muertas. Fue una tragedia grave que sufrió la avicultura nacional, y la rápida recuperación ha sido milagrosa. El contar con una industria estructurada desde sus cimientos, que produce todos sus equipos e insumos y el exigir rapidez y eficacia al gobierno generó la principal herramienta de salvación de la avicultura mexicana: La vacuna. Este acierto tiene a la cosecha de huevo en Jalisco con la vista al frente, y en espera de recibir la certificación internacional como factoría libre de influenza. Por lo pronto, el control es de los granjeros, el virus está a nuestra merced, manifiesta orgulloso el líder de buena parte de productores de huevo en la entidad.

En la última visita de Tierra Fértil, el año pasado, comenta al iniciar el diálogo, estábamos pasando una crisis por el embate de un virus que nos afectó hasta los cimientos de nuestras granjas y por cierto, ese tiempo te aseguré que dada la idiosincrasia del alteño, le íbamos a dar la vuelta y ya cumplimos. Obviamente nuestra esperanza y principal herramienta era la vacuna, prosigue. Afortunadamente la conseguimos en tiempo récord, porque este medicamento normalmente se tarda de tres a seis meses en producirse y lo tuvimos en los cuerpos de nuestras pollas en mes y medio. Prácticamente fue del 7 de junio al 26 de julio, 49 días efectivos. Realmente cuando llegó la vacuna cambió todo el panorama, empezamos a vacunar todos los animales, a protegerlos y afortunadamente se controló el virus.

Empezamos a atacar el bicho y a tratar de proteger las parvadas para que no se murieran. Después de estabilizar a las enfermas, volvimos a reestructurar la producción; empezamos a criar más animales para repoblar y gracias a Dios estamos al 95%. La producción hoy por hoy, aseguró, está casi en los niveles normales.

Ingeniero, ¿cuál fue la clave del éxito que tuvo la industria avícola de Jalisco?

La clave es la infraestructura que se tienen en la zona de Los Altos de Jalisco. Mucha gente desconocía y no conoce aún el cuerpo de esta factoría de huevos. El mismo gobierno, hasta antes de la llegada del virus de influenza aviar no tenía ni siquiera idea de lo que era este monstruo industrial.

La industria avícola jalisciense está bien sustentada y eso le salvó la vida. Tiene sus crianzas, posturas, plantas de alimentos, laboratorios donde hace sus vacunas; sus plantas para hacer caja, otra para hacer cono. La producción avícola de la entidad cuenta con industrializadora de huevo, con una infraestructura bien organizada que nos permite no depender de ningún insumo o empresa del exterior.

Además tenemos nuestras reproductoras para crear la pollita y desarrollarla hasta ingresarla a postura. Toda esta infraestructura y organización, fue la clave para que nuestro patrimonio viva; pero sobre todo, fue el esfuerzo de muchos que exigieron se hicieran las cosas bien…y rápido. Cabe hacer notar, y eso tampoco lo sabían muchos, que la avícola es una de las industrias más organizadas de México, porque se tiene una estructura plena y cuenta con una vocación muy arraigada de siempre buscar lo mejor, para proteger tanto la industria en general como la sanidad de sus animales.

Que no quepa duda, reafirma, sabíamos lo que teníamos; lo que podíamos hacer; entonces uno de los secretos fue que obviamente de manera inmediata nos enfocamos a la vacuna y a exigir que se eliminaran protocolos, como sucedió afortunadamente. Hay quienes dicen que aquí se pudo haber hecho la vacuna en cantidad y calidad; por supuesto que si hubiera habido tiempo y las leyes lo permitieran, se hubiera logrado. Sin embargo, por la magnitud del problema y el virus desconocido que atacaba nuestras gallinas, el gobierno se hizo cargo. El motivo fue que era un asunto de sanidad nacional y en estos casos, los particulares, por ley, no deben manipular virus de este tipo.

Sólo nos dimos a la tarea de exigir que nos hicieran la vacuna rápidamente, aunque el gobierno, específicamente la gente de Senasica, no estaba de acuerdo porque afectaba sus protocolos, y de acuerdo a su sistema les llevaría seis meses producir el antídoto; pero gritamos que para ese tiempo ya no existiría la industria y por fortuna nos hicieron caso. Lo que hicimos fue convencerlos con argumentos válidos y básicos. Ya habíamos experimentado con virus en el laboratorio de Tepatitlán, Jalisco y les propusimos cómo hacer la vacuna, a tiempo y en costo.

¿Cuánta era la producción en aquel tiempo y cuál es la actual?

Era de 44 mil cajas diarias, ahorita traemos alrededor de 40 mil cajas. Es decir, casi 30 millones de huevos diarios. Dicen algunos que producimos 50 millones diarios pero son muchos, antes de la llegada del virus producíamos alrededor de 35 millones.

¿Hablaban de que no perdieron empleos, cuántos tenían y cuántos tienen ahora?

Ahorita están cubiertos todos los empleos, o sea, si calculábamos que había alrededor de 12 mil empleos directos y 32 mil indirectos, durante el ataque se bajó hasta en un 15% pero se volvió a recuperar.

¿Cuántos socios eran?

En ese tiempo eran 44, ahora son 47. En vez de bajar subieron porque hay avicultores nuevos que ya estaban establecidos pero que no se habían registrado.

¿Cuánto les costó llegar a estabilizar la producción?

Nomás hay que calcular: si se perdieron 28 millones de aves y se toma en cuenta que una polla para iniciar postura cuesta 50 pesos y un ave para peleche anda alrededor de 20 pesos. Alrededor de mil 400 millones de pesos se erogaron sólo para repoblar.

¿De dónde salió la lana?

Ese es el adeudo que se tiene hoy. Es un reto, una preocupación de los productores.

¿Qué porcentaje está endeudado?

La gran mayoría pidió crédito, hablamos de un 80% de las empresas. Todo mundo se endeudó, pues ¿de dónde iba a sacar dinero para restablecer su granja? si andábamos todos arrastrando la cobija. Fueron seis meses que batallamos para volver a reactivar la industria.

¿Cuánto aportó el gobierno federal?

Aportó primeramente 100 millones. Nosotros aportamos 30 millones y ellos otros 70 millones en una segunda etapa para completar 200 millones de pesos entre ambos.

¿Dicen que por estar desunidos, no habían aportado ni siquiera los 30 millones de pesos que tenían en el fondo?

Esa fue otra de las discrepancias porque se supone que ese fondo era para las contingencias de esa magnitud y esos 30 o 37 millones que había, tenían que haberse usado y nomás mandaron 15 millones. No es que estemos desunidos, es que hay caprichos y no estamos de acuerdo.

¿Hay un antes y después del virus en la industria avícola de Jalisco?

Si, crecimos en todos los ámbitos; somos más humanistas, más realistas. Pensamos más en los demás.

¿Se preocuparon?

Mucho, Mucho.

¿Terminó la incertidumbre?

La incertidumbre sí. Pero no podemos bajar los brazos; tenemos que estar a la defensiva porque esto es así. Es como los ciclones, no sabes si te va a llegar o no, pero tienes que estar alerta.

Tenemos laboratorios para hacer las serologías, para revisar los anticuerpos que se tienen y con los tratamientos adecuados para que la gallina se proteja. Estamos más preparados que antes para una contingencia sanitaria.

¿La prueba de fuego es el invierno?

Si claro. Es una prueba de fuego porque se vienen las movilizaciones: hay que movilizar gallinaza y aves; hay que sacarlos de las casetas para que las gallinas estén más libres y no provoquen el amoniaco.

Por lo tanto, al mover gallinaza y gallinas, el virus puede radicar ahí, reactivarse y estar circulando. Todo ese tipo de manejos hay que saberlos hacer para no estimular que el virus se siga desarrollando.

¿Después de la tragedia, de ver que gente lloraba, en algún momento que se quebraron, pensaron en abandonar?

No, al contario, yo siempre estuve con la frente en alto, porque siempre Dios fue mi esperanza. Es el que te ayuda y nosotros somos gente de mucha fe y realmente nos apoyamos en él. Hubo avicultores que sí se cuartearon porque su patrimonio estaba en peligro y creían que se iban a quedar sin nada o que no tenían alternativa para levantarse.

¿Qué te impulsó a seguir?

La responsabilidad como presidente de los avicultores. Me eligieron para defenderlos y para proteger la industria y esa responsabilidad había que capitalizarla, ¿cómo?, pues sacándola adelante con las alternativas que había.

Yo siempre saqué la bandera de que si la vacuna se conseguía en corto plazo, podríamos revertir la epidemia y así fue. Si nos hubieran entregado la vacuna sin mucho protocolo, hubiéramos ganado al menos tres días.

¿Literalmente a la industria le costó sangre, sudor y lágrimas? Lloró la industria avícola de Jalisco?

Si, si lloró. Sangre no te puedo decir. Pero si, literalmente como lo dices, costó llanto, sudor y sangre, porque la gente no dormía. Se le quitó el sueño. Perdió la tranquilidad. Hubo drama durante 49 días mientras no llegaba la vacuna.

¿Te dolió verlos?

Muchísimo. Es más, en mi vida me había tocado un panorama similar. He visto gente llorar porque se le va un familiar o por un accidente, pero esto, cuando lo ves más generalizado, haz de cuenta que vas a la guerra y vienes todo traumado.

Hablas de un arma efectiva con la que contaron para enfrentar al bicho, ¿cuál fue esta?

Fue el medicamento a tiempo, la vacuna adquirida en forma rápida: esa fue la clave del éxito. Si no haya estado la vacuna, esto se acaba.

¿Es cierto que ustedes ya la producían aquí?

No. Producíamos otras vacunas pero de AH7N3 no. Eso es mentira, si la hubiéramos producido no hubiéramos caído en este drama. Tampoco es cierto que no nos permitan hacerla en la zona. El próximo año esperamos tener la anuencia del gobierno para que laboratorios de Los Altos de Jalisco la fabriquen, no se hacía por ley y porque el virus era nuevo, de los llamados exóticos.

No se vale que se haga polémica de Esto. Hay quienes dicen que el SENASICA está haciendo negocio al producir sólo ellos la medicina, lo cierto es que por hoy, así está dispuesto en la ley y nosotros estuvimos de acuerdo en el precio porque una parte era para la misma reconstrucción de la industria, concluye.

LO DIJO

«Ya se vencieron todas las adversidades y como lo prometimos, aquí está la industria de nuevo. Está estable y con opción de desarrollo inmediato. De hecho, vamos a rebasar el crecimiento anual que traíamos en un 5%, quizá lleguemos al 8% el próximo año».

Ing. Ricardo Estrada de la Torre

Presidente de la Unión de Avicultores de Tepatitlán, Jalisco, México

EL DATO

1 mil 400 millones necesitaron los avicultores sólo para repoblar las granjas, de los cuales, el gobierno federal aportó sólo 170 millones al inicio de la vacunación.

LA CIFRA

9 Mil millones de pesos en pérdidas fue el saldo de la epidemia de gripe aviar que azotó la avicultura de México en el 2012. Ahora ya recuperada produce 40 mil cajas de huevo diarias de las 44 mil cajas que recolectaba antes de enfermarse.

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