Reportajes

El campo, sí es sujeto de crédito

Actualmente, con el apoyo de FIRA, sólo el Banco del Bajío atiende a más de 125 mil productores; con un saldo de cartera que rebasa los 14 mil millones de pesos. Pretende  que crezca a partir del 2015, a 17 mil millones de pesos.

TF/Raúl Torres Lugo

Luego de que en 1995, el campo cayera a más del 50 por ciento de morosidad y que las tasas subieran a niveles muy altos de más del 100 por ciento; que la macro economía se deteriorara y los bancos desistieran de apoyar proyectos agropecuarios, hoy, en el 2015, el campo ya es sujeto de crédito.

Actualmente, el sistema agropecuario del país se encuentra en mejores condiciones para financiar proyectos viables, siempre y cuando los productores cumplan con lo que la regulación nos rige a los bancos para ser sujeto de crédito, tengan un proyecto viable y con capacidad de pago.

Y para muestra un botón: en el sistema agropecuario nacional, con financiamiento de FIRA banca de desarrollo, a través de un solo banco BanBajío, se apoya actualmente con recursos a más de 125 mil productores a través de empresas parafinancieras.

Esta empresa, dispersa recursos económicos por cerca de 14 mil millones de pesos hacia el sector agropecuario de México. Y pretende, a partir del 2015, alcanzar los 17 mil millones de pesos en apoyo al campo mexicano.

MEJORES CONDICIONES

A partir de la crisis económica del año 1995, de la que el campo no fue ajeno y conforme se fueron estabilizando los indicadores macroeconómicos de inflación, tasas de interés. tipo de cambio; paulatinamente ha ido incrementándose el financiamiento, asi como el número de entidades financieras que atienden al sector agropecuario, señala el director de Agro Negocios de Banco del Bajío, José Francisco Dovalina Lara.

Hoy en día el sector agropecuario del país, se encuentra en mejores condiciones para recibir financiamiento para financiar proyectos viables. Tras sufrir hace veinte años  escasez de financiamiento, ahora el panorama de apoyos económicos que se le presenta es más diáfano, asegura el director Dovalina Lara, miembro del equipo fundador del banco que lleva el eslogan de «Sembramos juntos para cosechar unidos”.

En la actualidad, señala el también representante de BanBajío ante el comité de crédito agropecuario de la Asociación de Bancos de México y ante el Consejo Nacional Agropecuario (CNA), las condiciones macroeconómicas del país son más favorables al campo: han bajado las tasas de interés a niveles sin precedentes y poco a poco la banca ha vuelto a reinstalar las estructuras especializadas de atención al sector agropecuario que desaparecieron a partir de los años noventas, como consecuencia de la fuerte cartera vencida que experimentó este sector, producto de la crisis económica antes mencionada.

«En el 95 casi toda la banca se salió del sector agropecuario y liquidó las estructuras por la alta morosidad imperante en el campo mexicano. Hoy  en día, los bancos más importantes, que a lo mejor controlan el 80 ó 90 por ciento de financiamiento en el país, ya tienen estructuras especializadas para la atención al sector agropecuario», informa.

POR ARRIBA DEL ÍNDICE

Dovalina Lara, quien en 1994 tiene la suerte de ser parte del grupo fundador de Banco del Bajío, asevera que, el organismo financiero que representa, para los siguientes años, quiere estar creciendo arriba del  sistema de finanzas nacional.

Sin embargo, lamentó que, por ahora, este banco no esté en las condiciones de proyectar cantidades, porque la liquidez depende de cómo se presenten las variables.

Para fortuna del sector rural y el país, agrega José Francisco Dovalina,  la oferta de financiamiento hacia el campo existe. Por tanto, para que pueda aprovecharse por el sector rural, deben coincidir dos elementos: uno, que exista un sujeto de crédito elegible y el otro, que exista un proyecto a financiar que sea viable.

Sin embargo, resulta que en el campo nacional, la superficie cultivable, la mayor parte es informal; la tierra está pulverizada y no hay muchos proyectos por parte de productores; esos contratiempos, hacen más difícil concretar metas ambiciosas, porque lo que más hace falta es demanda, asienta el funcionario bancario de origen guanajuatense.

Ingeniero, ¿cómo puede ser el campo sujeto de crédito, si el 90 por ciento  son pequeños productores?

Ahí definitivamente se requiere toda una serie de políticas gubernamentales, a fin de que esa cantidad de gente que está en el campo y que a la mejor  tiene dos o tres hectáreas para trabajar, muy poca tecnología y  básicamente siembre para autoconsumo,  se conviertan en unidades productivas.

Sólo que para que eso suceda, se requiere esa política gubernamental, que fomente el aprovechamiento de la tierra y la organización de productores.

Entonces ingeniero, ¿la solución radica en organizar al  campo en México?

Sí. Mientras exista el minifundio, la única forma de hacer productivo a esta parte del campo es a través de organizar a los campesinos para que formen uniones, hagan compras en común, puedan bajar créditos globalmente y vender sus cosechas en volumen.

¿Para ser sujeto de crédito y obtener un financiamiento, tiene que hacerse de esa manera?

Hablando de ese segmento de mercado sí. Sin embargo, el campo también tiene otro tipo de productores que tienen sus veinte, cincuenta, cien hectáreas, que son muy productivos; que a pesar de tener 100 o 200 hectáreas, se organizan y lo hacen a otra escala.

¿Pero hablamos que estos son sólo el 12 por ciento de la producción nacional aproximadamente?

Probablemente sí, pero esa cantidad de productores, a lo mejor es el que está produciendo el 80 por ciento de la cosecha agropecuaria..

Ante este espectro del negocio tan pequeño ingeniero, ¿por qué deciden acompañar al sistema agroalimentario en el trabajo de darle de comer a México?

Tenemos 18 años que estamos en el sector agroalimentario. El banco no vería la forma de apoyar al sector si no es a través de una alianza con la banca de desarrollo. Esta banca, tiene una serie de complementos que nos permiten estar en el campo. Hablo específicamente de FIRA.

Por ejemplo, Fideicomisos Instituidos en Relación con la Agricultura (FIRA), nos dan fondeo todavía a tasas competitivas. FIRA le da al banco a la vez, esquemas de garantía, para que si algún proyecto sale mal o no paga, este no absorba todo el daño, sino que lo pueda compartir con otra entidad y en su caso, no tenga una alta cartera vencida.

Aparte, este organismo de financiamiento ayuda a dar apoyos. Llámese en tasas de interés, descuentos en los costos de garantía y aporta también, dineros  a fondo perdido para proyectos de inversión.

Lo que hacemos en BanBajío, es aprovechar todas estas ventajas  de la banca de desarrollo, junto con los programas de financiamiento, para reducir el riesgo y poder abarcar más población y que muchas empresas, que a lo mejor no tienen garantía, tengan acceso a crédito; con estas acciones contribuimos a incrementar el financiamiento y la inclusión financiera.

Ingeniero, pero la pregunta concreta es ¿por qué BanBajío decide acompañar al campo nacional?

Primero porque vimos que es un buen negocio y en su tiempo, cuando nació el banco hace 20 años, vimos que era un sector que no estaba atendido por la mayor parte de la banca.

Lo vimos primero como un área de oportunidad; ya que nos fuimos metiendo al sector agropecuario y que conocimos ciertas bondades que tiene atenderlo, obviamente con la ayuda de la banca de desarrollo vimos que sí es rentable, optamos por conocerlo mejor.

Y después adoptamos otro tipo de ideas y nos preguntamos, ¿por qué el Banco del Bajío no pone un granito de arena a lo que es la política gubernamental agroalimentaria?

Por ello, decidimos acompañar a México y al mundo en el reto de darle de comer ahora a más de 7 mil millones de seres humanos y preparar al campo, para alimentar en el año 2050  a alrededor de 9 mil millones de habitantes.

A partir de esta ideología, tenemos claro que la función de este banco, no nada más es estar en el sector agropecuario para hacer negocio, también  debemos  de contribuir a apoyar la producción de alimentos de manera sana e inocua, fomentando el uso eficiente de recursos naturales, conservando el medio ambiente, para de esta forma, contribuir a la política gubernamental de generar seguridad alimentaria.

¿De dónde les nace esta vocación por el campo?

Este banco se formó por banqueros con experiencia de muchos años, que veníamos de otros bancos grandes, en donde se manejaba fuertemente el sector agropecuario, además de los 18 años que tenemos en Ban Bajío trabajando en este sector.

Recuerdo que a inicios del banco, vimos que el sector no era conveniente atenderlo  al ver el ídice de cartera vencida por arriba del 50 por ciento

En aquellos tiempos, la banca de desarrollo FIRA, no tenía intermediarios que pudieran aprovechar sus programas. Vinieron a Ban Bajío y nos invitaron a conocer sus programas. No obstante, para entrar al campo con nuestros proyectos tardamos más de dos años después de  la apertura y a partir de ese momento, nos dimos cuenta que el financiamiento  al sector agropecuario si es negocio y logramos acompañar el financiamiento con los servicios de fondeo, garantía y apoyos de la Banca de Desarrollo.

Por otra parte, la relación que tenemos con organismos empresariales como el Consejo Nacional Agropecuario, diversas agrupaciones de productores, las entidades gubernamentales que tienen que ver con el campo, como la Sagarpa, Aserca, Firco, Focir y las Secretarias de Desarrollo Agropecuario de los Gobiernos de los Estados, nos han apoyado a diseñar  y poner en marcha programas de financiamiento especializado para la atención al sector direccionados  a todo tamaño de empresas a las diversas actividades  y regiones del país. Desde industrias muy grandes, hasta el pequeño productor que tiene capacidad para pedir un crédito, es nuestro cliente.

NO A LOS DE AUTOCONSUMO

Si usted me dice, tú le vas a financiar a un productor que nada más produce para autoconsumo, te diré que no, con toda la verdad del mundo porque no tiene capacidad productiva.

El crédito se tiene que regresar, no es fondo perdido. Si esta persona produce nada más para comer, pues no es sujeto de crédito, y le diremos con toda la pena, que en de momento, no es sujeto de crédito.

El día que esa persona llegue y nos diga: mira, mis dos hectáreas me dan para mis gastos y aparte me sobra un poco de cosecha para venderla. Ahí en ese caso sí podemos apoyar este tipo de empresas, y sí lo hacemos a través de empresas parafinancieras.

Nosotros tenemos alrededor de 300 empresas de este tipo, que muchas son organizaciones de productores, las que utilizamos para poder llegar a los pequeños productores; que a lo mejor ellos individualmente no tendrían la capacidad de recibir un crédito directamente de la banca.

Lo que hacemos es que a esa empresa parafinanciera, por ejemplo, que agrupa a maiceros, le damos una línea global de 30 ó 40 millones, para que la distribuya entre mil productores pequeños maiceros.

Como esta entidad no tiene la misma regulación que los bancos, esa entidad puede ser un poquito más flexible a la hora de otorgar créditos. Gracias a estos mecanismos es como podemos llegar a más productores pequeños y contribuir a la inclusión financiera

¿Cuáles son los retos que tienen a corto y mediano plazo?

Seguir apoyando al sector agroalimentario. La dirección general del banco y el propio consejo, ha dado todo el apoyo para que sigamos siendo activos en este sector. El banco ha crecido y en su crecimiento ha ido abriendo nuevas líneas de negocios.

Cuando recién vimos el tema agropecuario donde no había mucha participación de bancos, hace unos 12 años, el sector agroalimentario llegó a representar el 30 por ciento de la operación del banco.

Ahorita está representando alrededor de un 15 por ciento de la operación, no porque hayamos bajado nuestros negocios en el sector, sino porque el banco conforme fue creciendo, fue abriendo otras líneas de negocios  como por ejemplo: créditos a las pequeñas empresas(Pymes), créditos a entidades de gobierno, financiamientos estructurados, créditos al consumo, hipotecarios, factoraje, arrendamiento, entre otros esquemas financieros.

Conforme los nuevos negocios florecieron, el sector agropecuario ocupó un porcentaje menor, pero año con año el volumen se ha incrementado.

¿Cuál es el reto a llegar en los próximos años en membresía, en créditos?

Nuestras metas dependen mucho de las variables macro económicas.  Sería irresponsable decir que si el país va a crecer un 2 ó 3 por ciento, el financiamiento del banco va a crecer un 50 por ciento. El mismo crecimiento económico es el que va demandando cada vez  más recursos.

Lo que se busca en este banco es incrementar el volumen de colocación de recursos en el sector agropecuario, por arriba de lo que crece el sistema bancario y arriba de lo que crece el Producto Interno Bruto.

Por último, ¿cómo vislumbra el panorama del campo nacional en cuestión de financiamiento? ¿Es más claro para los campesinos hoy?

El hecho de que seamos más o menos agresivos en el apoyo para el campo, depende de otras variables. Como dije al principio, nosotros no vamos solos en el campo.

Necesitamos una banca de desarrollo muy echada para adelante, para que con sus costos de fondeo, su servicio de garantía y sus apoyos, haya incentivos tanto para los productores como para los bancos.

Pero también dependemos de las políticas gubernamentales. Hoy por hoy,  tenemos cierta preocupación de que nos vaya a inhibir el financiamiento los recortes presupuestales que se vislumbran ante la situación de los ingresos del petróleo, que ya han afectado algunos programas del gobierno federal relacionados con el campo.

En la medida de que las tres cosas funcionen bien; es decir, la oferta crediticia de los bancos, los apoyos de la banca de desarrollo y los apoyos  gubernamentales, en esa medida puede crecer o no crecer el financiamiento en el sector agropecuario. Que quede claro, no vamos solos. Tenemos  que ir acompañados de esas tres partes.

¿No está oscuro entonces el panorama para el campo nacional?

Hay situaciones ventajosas que nos permiten seguir incrementando el financiamiento agropecuario. Por ejemplo: variables macro económicas todavía estables: inflación baja y tasas de interés a niveles sin precedente y mecanismos que permiten planear a argo plazo, como tasas fijas, esquemas de coberturas y seguros contra fenómenos meteorológicos.

Por otra  parte, lo que puede afectar al sector es que haya ciertos niveles de inseguridad en las zonas rurales y los recortes en los recursos que dirige el gobierno hacia el campo o  hacia la misma banca de desarrollo.

Mientras no pase eso, ¿el financiamiento va para arriba?

Así es. Y vamos más allá, estamos optimistas de que esto no va a pasar; van a seguir fluyendo recursos para el sector agropecuario porque es un sector clave dentro de la política gubernamental. Y porque los esquemas de financiamiento que viene manejando Ban Bajío junto con Fira como banca de desarrollo, están íntimamente relacionadas con el combate a la pobreza y a la desigualdad que promueve el gobierno, concluye.

EL DATO

3  mil 500 millones enfoca Ban Bajío a empresas parafinancieras, muchas veces formadas por productores, que los dispersa en pequeños créditos que pueden desde mínimos de 10 mil  en esquemas de microcréditos, hasta créditos de  2 ó 3 millones de pesos.

LO DIJO

«Con el concepto adoptado por el gobierno de combate a la pobreza y desigualdad social, BanBajío va de la mano con el campo nacional. Somos aliados del mismo gobierno y de la banca de desarrollo. Pero que quede claro, si no estamos los tres: Banca de desarrollo, políticas gubernamentales y el banco, es difícil trabajar por sí solos por un campo y un país mejor».

Ingeniero José Francisco Dovalina Lara,

Director de Agro Negocios de Banco del Bajío

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